Linux y el fin del ciclo de actualizaciones

Hasta la saciedad nos han metido eso de que usar un Windows sin soporte es peligroso. Pero, ¿y Linux?

¿Hasta que punto es recomendable usar una distro de Linux sin actualizaciones? Ya se sabe que Linux, intrínsecamente, es robusto ante vulnerabilidades, pero esto no lo hace totalmente inmune. Además, ya no sólo se trata de cuestiones de seguridad, sino de desarrollo evolutivo y de nuevas mejoras y características.

Si bien es cierto que el paradigma cambia entre Windows y Ubuntu, por ejemplo. En Windows 7, de 2009, nos seguimos encontrando aplicaciones que siguen dando aún soporte a este sistema, aunque gran parte le haya dado la espalda y apuesten por el nuevo ecosistema de Microsoft, Windows 10. Sin embargo, sería de locos imaginarnos que en una Ubuntu de 2009, como podría ser Ubuntu 9.04, alguna empresa de aplicaciones le diera soporte. La respuesta podría ser fácil: Windows lanza versiones cada X años y además desde Windows 10 no volverá a ver un nuevo sistema, sino que se alimenta de actualizaciones, como si de una rolling release se tratase. Además, Windows 7 se ha expandido hasta tal punto de ser el sistema más usado de Microsoft.

Por otra parte, Canonical, la raíz de Ubuntu, libera nuevas versiones de Ubuntu cada 6 meses, que se tratan de versiones que nada más que cuentan con actualizaciones durante un plazo de 9 meses. Después de este periodo, el usuario se ve obligado a actualizar a una nueva versión. No ocurre lo mismo con las versiones de soporte a largo plazo (LTS) que se liberan cada dos años y que cuentan con soporte, tanto en escritorio como en servidores, hasta 5 años, siendo posible después contratar un plus para seguir contando con las mejoras transcurrido este tiempo.

Browser window with refresh sign sketch icon.

Con motivo de la implementación de la GDPR, el quien fuera antiguo técnico del actual servicio -qué sabréis de quien se trata a principios de Julio- realizó un artículo “(La GDPR y la privacidad de los datos, la bestia de siete cabezas de la comunidad educativa)” en el que, entre otras cosas, se exponía el peligro al que ya de por sí están sometidos los servidores de las escuelas andaluzas, que además albergan Debian 6.0 Squeeze -plan de migración a Debian 9.0 en marcha-.

El seguir dando soporte a versiones anticuadas supone un trabajo extra, ya que, en un principio se debe usar software que aún soporte la versión del OS. Tal es el caso de Moodle, que no puede actualizarse a una versión mayor hasta que no se complete el proceso de migración de Debian en los servidores.

Y, en cuestiones de seguridad, también: el empaquetado y la implementación de parches de seguridad que deben ser recompilados para poder implementarlos en una versión antigua.

Lo dicho. Intentar mantenerse a la última es vital para el buen funcionamiento del sistema.

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