OPINIÓN | La consolidación del statu quo

Me refiero explícitamente al Centro de Gestión Avanzado (CGA) y en especial a la tribuna publicada en el Diario de Sevilla por Pedro Benzal, quien fuese Director General de Innovación Educativa desde 2012 hasta su cese con Sonia Gaya al frente de la Consejería de Educación durante la última etapa del Gobierno socialista de Susana Díaz.

Lo que más indiferente puede dejar a cualquiera es la agalla con la que, ahora, Pedro Benzal, el exdirector general de Innovación Educativa, defiende al CGA . En su tribuna, publicada por el Diario de Sevilla -clic para abrir enlace- saca pecho de la gestión que los gobiernos socialistas han hecho sobre el Centro de Gestión Avanzado, y critica al ejecutivo de Juanma Moreno por «sustituir» al organismo por «intereses partidistas» por encima de la Educación. No seré yo quién blanquee a Juanma Moreno, pero las cosas hay que decirlas, en su línea de tiempo, con propiedad.

Precisamente, ha sido Innovación Educativa, con su silencio cómplice, quien ha desmantelado en parte el CGA. Se han alejado de la realidad proponiendo planes irrisorios como el «PRODIG» o la «TDE» -les gustaría parecerse a Extremadura, quien nos lleva la delantera con creces-, mientras que al verdadero corazón tecnológico, en cuyos cimientos recae el funcionamiento técnico de los colegios e institutos públicos andaluces, lo han dejado morir.

No ha sido el PRODIG ni la «Transformación Digital Educativa» quienes han conseguido la nueva dotación de portátiles a las escuelas de Andalucía . Todo lo malo tiene su perspectiva buena, y no es más que la situación ocasionada por el COVID, que ha realizado una exhaustiva radiografía de cómo se encontraba el sistema educativo andaluz frente a dotaciones tecnológicas -recordad aquello del parque tecnológico tan rico y extenso-. Y el resultado ha sido aberrante. Estos equipos, aún así, los mantiene y soporta el CGA, no la TDE.

Quienes además criticaban el desmantelamiento del CGA por parte de la Agencia de Educación -de eso ahora hablaremos- han preferido callar y hacerse los suecos cuando se les ha ofrecido un buen sillón en el Servicio de Innovación Educativa. En privado, califican la situación «de pena», pero que «ya poco se puede hacer«. Al final, se mira hacia adelante escondiendo los escombros bajo la alfombra.

Fruto del deterioro de la institución -esa que tanto halaba ahora Pedro Benzal- se debe precisamente a la actuación sin escrúpulos de la Agencia de Educación. En poco más de tres años, bajo el lema de «eficacia y eficiencia», los gestores y administradores de la Agencia designados de facto para la dirección y control del CGA han conseguido sentarse en los banquillos de los juzgados por presunta cesión ilegal de trabajadores con el intercambios de mensajes y correos electrónicos que contenían órdenes de trabajo directas a los empleados de las empresas adjudicatarias adscritos al CGA. Además, desde el primer momento han buscado disipar cualquier síntoma de discrepancia -al estilo de un dictadorzuelo de república bananera bolivariana- y su enfoque ha sido el de mantener un servicio que rinda ante sus pies -lo de la comunidad educativa ya es un mito-.

En el espectro, otro de los actores principales que figura es ISOTROL. La adjudicataria que lleva gestionando el Centro de Gestión Avanzado desde 2003 no está exenta de irregularidades: la presunta facturación de horas no trabajadas a la Agencia de Educación, la dedicación a otros proyectos empresariales o personales dentro del ámbito del CGA o el desplazamiento de técnicos a las instalaciones de ISOTROL para terminar proyectos distintos al objeto del contrato -recordemos que el monto del CGA lo pagamos todos los andaluces de nuestro bolsillo-. Paradójicamente, el cortijo de la Agencia ha acabado siendo el cortijo de ISOTROL.

Otras de las cosas que le preocupa ahora a Pedro Benzal es el cambio de nomenclatura del CGA al de SAT -Sistema de Atención Tecnológica- y «la alta cualificación técnico/educativa del personal del CGA adquirida a través de su trabajo en estos últimos 18 años» que «no se puede tirar por la borda». Le recuerdo que, bajo el gobierno de Susana Díaz, con el PSOE al frente de la Junta, en 2014 el servicio entró en servicio mínimos, quedando poco más de veinte personas al frente, y en 2017 se fue al lastre, perdiendo a más de 40 personas de esa «alta cualificación» que han acabado con una oleada de pleitos contra las entonces empresas del servicio -mayoritariamente hacia UD Ibérica- y se apostó por la precariedad contratando a nuevo personal recién titulado en alguna rama de Informática de FP Superior -ríete tú de los 10.500 euros anuales-.

De izquierda a derecha y de delante hacia atrás: Manuel Cortés (director de la Agencia Pública Andaluza de Educación), Antonio David Cabrera (Coordinador y Jefe de Proyecto del CGA por parte de ISOTROL), Israel Enrique Cadenas y Manuel Gutiierrez, director de facto del Centro de Gestión Avanzado y responsable de facturación, respectivamente, por parte de la Agencia, durante una visita a las instalaciones de la institución. Fuente: Twitter de la Consejería de Educación y Deporte

Lo que si es cierto es que para 2021, y bajo el mando de Moreno Bonilla, está presupuestado para el CGA una infradotación de 1.100.000 euros, frente a los 2.200.000 actuales, lo que se convertirá en un servicio con poco más de 20 personas y sí, todo apunta a que será un Sistema de Atención Tecnológica (SAT). En principio, el despilfarro de cuatro gestores de la Agencia controlando el Centro de Gestión Avanzado se mantendrá. Y el silencio de la Dirección General de Formación del Profesorado e Innovación Educativa.

De hecho, uno de los problemas aquí quizás no es la política en sí, que también, sino el mero hecho de haber gestionado la institución con ese enfoque -político- y no técnico que es lo que se requiere. Por otra parte, tampoco podemos responsabilizar a los partidos políticos -que también- del desastre que hoy nos ocupa. Al final, todo es gestionado por personas. Y este es el problema. Las personas. Después de haber cambiado de Gobierno hace casi dos años, las mismas siguen: en Innovación porque son funcionarios, y con la Agencia, aún siendo una de las promesas electorales el desmantelamiento de los chiringuitos políticos, no se han atrevido a eso. A desmantelarla.

En lo que sí coincido plenamente es con la siguiente frase: «en política como en la vida existe una norma no escrita «lo que funciona bien no lo toques». Así es. Y ya sabemos quien lo tocó y quien lo sigue tocando. Sobre las espaldas -ya no podemos hablar de conciencias- de todas estas personas que activa o pasivamente han colaborado y cohabitado con esta debacle, recae el hartazgo de toda una comunidad educativa que está, hasta los cojones, de las decisiones que unos irresponsables toman desde Torretriana. Por el camino se ha quedado el desaliento de no poco más de 40 técnicos que miran su futuro con incertidumbre a la espera de que, algún día, toda esta porquería termine. La consolidación del statu quo.

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